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"Dramáticamente, el test de Rorschach da cuenta de la masificación del pensamiento que está teniendo lugar en Occidente. En Italia, la gente perdió el poder de introspección, la sensibilidad y la capacidad de pararse a pensar. Vemos una total adaptación a las formas colectivas de pensamiento", se queja Salvatore Parisi, doctor en psicología y Director de la Escuela Romana de Rorschach.
"Actualmente, el valor medio de las respuestas que dan los italianos durante la evaluaciónes parecido al de los norteamericanos", imputa, onvencido de que semejante similitud significa la sentencia a muerte de una cultura milenaria y definitivamente superior. Y afirma que en la Argentina los valores son parecidos.
"Hoy la sociedad está aplanando la inteligencia; el entorno no permite que la inteligencia evolucione", opina Ana Inés Di Gianni, especializada en psicodiagnóstico por el test de Rorschach.
Dice Parisi: "La media de las respuestas de los cubanos fuera de La Habana es parecida a la de los italianos durante los años 60; en cambio, la de los habaneros, más occidentalizados, se asemeja a la italiana actual".
El test, que no fue propuesto para ser un instrumento de evaluación sociológica, emerge como testigo de la evolución de las culturas al indagar qué y cómo las personas ven el mundo.
El test (creado en 1921 por Rorschach, psicólogo suizo) es un instrumento de evaluación psicológica que consiste en 10 láminas con manchas de tinta que por su carácter inespecíficoo inestructurado estimulanla proyección de distintos aspectos del mundo inteno de cada persona. A pesar de que las respuestas son tantas como las personas testeadas, el Rorschach supone ciertas reglas perceptivas que permiten realizar una lectura proyectiva de lo percibido además de diferenciar organizaciones de personalidad.
Así es posible conocer no sólo estilos de personalidad y pensamientos sino también perfiles psicopatológicos. Pero más alláde este núcleo estructural común a todas las personas que comparten un perfil de personalidad o un cuadro psicopatológico, el test deja un margen para entrar en el mundo subjetivo único de cada persona.
En palabras de Parisi: "El genio da una respuesta original y el loco, una respuesta alucinada". Entre ambos extremos surge una gama de grises que radiografían los campos de interés, los valores, la identidad sexual, el gusto estético, los vínculos familiares y otros territorios tradicionalmente indagados por la psicología.
Lo concluyente es que el relevamiento realizado muestra que la sociedad occidental no deja que la inteligencia evolucione.
La Nación - 12/11/05 (extracto)
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